Parto Acuático

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La mayoría de las madres dan a luz a sus hijos en quirófanos simples de hospitales, algunas tienen un parto natural y otras con epidural, existen también aquellas que por suerte tienen mucha facilidad en la hora del parto y sin ninguna aparición de dolor y son capaces de tenerlos en sus propias casas o por el camino hacia el hospital.


En cambio otras mujeres no se decantan por ninguno de los tipos mencionados anteriormente sino que deciden traer a sus pequeños al mundo directamente en el agua, sí habéis leído bien, en el agua!!

Hoy os hablaremos en profundidad sobre los denominados partos acuáticos, puede que estés a punto de dar a luz y aún no sepas que decisión vas a tomar y este tipo te llame la atención, así que si es así aquí te dejamos una ayuda para documentarte sobre el tema:



-Admisión:

No todo el mundo está en las posibilidades de poder tener un parto acuático, para saber si se puede o no, comprobarán tu edad gestacional ya que no se recomienda antes de la semana 36-37 de embarazo, que la dilatación se haya iniciado, que tanto tú como el bebé os encontráis bien y que no se prevé usar instrumental para resolver el parto.

-Dilatación:

Lo ideal es que entres en la bañera cuando tengas una dilatación de 5 o 6 cm, explican los ginecólogos, ya que no debes estar más de 90 minutos dentro del agua. No obstante, si el parto se prolonga, siempre puedes salir y volver a entrar más tarde.

El agua tiene que estar a 37 ºC, ya que más caliente podría provocarte una hipotensión o una taquicardia y si está más fría no te ayuda a relajarte. En cuanto a la profundidad, varía según la bañera, pero lo ideal es que la mujer esté sumergida hasta el pecho.

Si hay menos agua las contracciones pueden disminuir. Además, mientras estés en la bañera te pedirán que bebas agua o zumo para estimular la producción de oxitocina, que de lo contrario bajaría tras la primera media hora de inmersión.

Para asegurarse de que el bebé se encuentra bien, la matrona llevará a cabo una monitorización en ventana o intermitente, se usa un monitor telemétrico sin cables cada 40 minutos durante 20 minutos. Y si al final la mujer decide parir en el agua, se utiliza cada cinco minutos o después de cada contracción.


-Expulsión:

Con 10 centímetros de dilatación, y si los facultativos opinan que la evolución del parto está siendo buena, te dejarán elegir entre dar a luz en la bañera o fuera. Puedes pedir que te pongan una silla de parto en el agua, algunas mujeres encuentran más efectiva esta posición para empujar. Alrededor del 20% de las mujeres que han dilatado en la piscina deciden terminar el parto en ella, el resto se salen en la última fase.

Si tu bebé nace en la bañera, no te preocupes, no va a tragar agua. Al salir, aún respira por el cordón umbilical, no por los pulmones. Y cuando éstos ya funcionan, existe en el recién nacido un reflejo de apnea, que bloquea la glotis cuando el bebé nota el agua en su boca.

Después de nacer lo colocarán sobre tu pecho y cortarán el cordón umbilical en los siguientes cuatro minutos, aunque aún siga latiendo, ya que la temperatura del agua impide el colapso espontáneo del cordón y si se espera más tiempo, el recién nacido puede sufrir una policitema, aumento de glóbulos rojos.

-El alumbramiento:

La expulsión de la placenta se recomienda hacerla fuera del agua para evitar el riesgo de embolias, pero si se ve que va a salir enseguida, se deja que la expulse en la bañera y se salga después.

-Requisitos:

Deberás estar a término y que no te hayan diagnosticado alguna complicación que pueda comprometer el parto natural, placenta previa, bebé de bajo peso, posición fetal inadecuada... Sin embargo, su uso sí está indicado en mujeres que hayan tenido antes partos prolongados y en primerizas maduras, en las que se prevé una dilatación larga.

-Parto en el agua en casa:

Para dilatar o dar a luz en una bañera no es siempre necesario acudir a un centro sanitario, también lo puedes hacer en tu propia casa si el parto se prevé sin complicaciones.
Para ello se puede utilizar la bañera normal, previamente esterilizada o una de plástico redonda, de más profundidad, que puedes adquirir en cualquier gran supermercado. Lo bueno de este tipo de piletas es que, al ser más grandes que la bañera normal, la pareja también se puede introducir en ella y formar parte activa del parto.

Con la asistencia de una comadrona o comadrón profesional y la posibilidad de trasladarse a un hospital en caso de emergencia, estos partos en casa son hoy bastante seguros y lo normal es que se resuelvan sin complicaciones. En todo caso, ya sea en casa o en una clínica, el parto en el agua ya no es una excentricidad, sino una opción posible que cada vez gana mejor reputación.