Información Ejercicio

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Tener nuestro cuerpo en constante movimiento es algo fundamental para que lo mantegamos en un buen estado, tengas la edad que tengas o si dispones de algunos problemas en concreto el deporte suele ser la mejor solución.


Claro está que no todos podremos realizar la misma actividad física ya que hay que tener en cuenta nuestras situaciones, es decir, tanto capacidades como tiempo libre, edad, etc.


Realizar de forma regular una actividad física ha demostrado ser una práctica muy beneficiosa en la prevención, desarrollo y rehabilitación de la salud, a la vez que ayuda al carácter, la disciplina y a la toma de decisiones en la vida cotidiana.

El ejercicio físico, ya sea de corta o larga duración, contribuye a establecer un bienestar mental, mejorando la autonomía de la persona, la memoria, rapidez de ideas, etcétera, y promoviendo sensaciones como el optimismo o la euforia, al tiempo que se mejora la autoestima de las personas, lo que produce beneficios en diferentes enfermedades como la osteoporosis, la hipertensión o las crisis diabéticas.

Todas las actividades encaminadas a mejorar la forma física, deben realizarse de manera progresiva. Cada deportista debe analizar las demandas de su deporte de elección antes de decidir su plan de entrenamiento. La intensidad y la carga deben ser determinadas de forma individual, ya que dependen del nivel técnico y de la condición física de cada persona.


La resistencia es una de las cualidades físicas básicas y se trata de la capacidad del cuerpo para soportar un esfuerzo a una intensidad determinada y durante el mayor tiempo posible. Sin embargo, hay que tener claro que incluir esta variable dentro de las rutinas de entrenamiento no es una necesidad exclusiva de los maratonianos, ya que es imprescindible para cualquier persona que realice ejercicios aeróbicos, desde la natación, el powerwalking, el fútbol o el running, aunque también existe la fuerza resistencia, imprescindible para actividades como el crossfit o la halterofilia.

El entrenamiento de resistencia está recomendado para todas las edades y para cualquier estado de forma. Siempre hay que entrenar la resistencia, pero de forma adecuada, adaptada a las necesidades, objetivos y capacidades de la persona que entrena. Y es que no es necesario un estado de forma física óptimo para empezar a entrenar resistencia.

La resistencia se puede clasificar de varias maneras. Así, por ejemplo, podemos dividirla en función de su intensidad o de si realiza con el oxígeno que necesitan los músculos o no...

Otro punto que hay que tener en cuenta a la hora de preparar el entrenamiento de resistencia es el tipo de práctica deportiva que se realiza y cuál es el objetivo. Evidentemente, no es lo mismo una persona que sale a caminar por un parque cercano que otra que se prepara para carreras de fondo o medio fondo, que casi todos los fines de semana se celebran en muchas ciudades y congregan a miles de runners.


Se ha comprobado científicamente la existencia de una relación positiva entre el rendimiento académico y la actividad física: a más minutos dedicados al ejercicio mejor puntuación académica obtenida en asignaturas como matemáticas o ciencias.

El cerebro necesita de oxígeno y sangre para su funcionamiento. El flujo sangre aumenta al momento de ejercitar el cuerpo y por ende el nivel de oxígeno y sangre que llega al cerebro también, lo que hace que las células se encuentren más sanas y activas. Esto mejora la capacidad de lectura y la agilidad mental.

Al mismo tiempo, al ejercitarse el cuerpo produce endorfinas, unas pequeñas proteínas que producen una sensación de bienestar, creando buen humor para poder dedicarse al estudio. Al finalizar la actividad física los músculos se relajan después de eliminar la tensión que contienen.

Por supuesto, el ejercicio no es el único factor que influye en el rendimiento académico, ya que las horas de estudio conforman el otro multiplicador que da como resultado buenas calificaciones.